Las pinturas rupestres de Albarracín (Teruel)

No es misión de una introducción adelantar lo que el texto que sigue cuenta. Sí parece razonable
explicar cómo yo he visto al autor construir lentamente su obra con un andamiaje que él mismo ha ido
descubriendo y montando al tiempo que su investigación avanzaba. Porque la idea elegida como tema de
estudio era para desaminar al más avezado lidiador antes de cerrarse el primer tercio. Sobre el «arte levantino
» de la Península Ibérica se ha escrito tanto y tan distinto que atreverse de nuevo con él exigía
una considerable dosis de valor. Y sobre todo exigía, y ahí creo que el autor, como en otras muchas cosas,
ha dado en la diana sin ninguna duda, entrar en él libre de prejuicios, que son los que más de una
vez destrozan una obra nueva por incapacidad para romper con mucho de lo que la antecede.
Qué duda cabe que el libro va a resultar polémico. A lo mejor hasta es posible que el propio autor,
dentro de unos pocos años, sea su principal crítico. La historia de la investigación sobre arte prehistórico
demuestra que las teorías corren unas detrás de otras y que nuevas hipótesis se abren camino cada día,
al tiempo que se suceden los hallazgos o se descubren nuevas técnicas de estudio. Basta repasar unos
cuantos textos sobre el propio conjunto de Albarracín, o las consideraciones que hace setenta años hacía
Breuil sobre la roca pintada de Cogul, para comprender cuanto se ha discutido desde que la investigación
arqueológica prestó atención por vez primera a este singular arte de la Península Ibérica. Pero tan
cierto como todo eso es que Fernando Piñón ha trabajado con seriedad y honestidad, construyendo un
esquema científico que puede ser muy importante para cuantos quieran en lo sucesivo entretenerse con
estudios próximos.

Colección
Monografías (Museo de Altamira)
Materia
Arqueología, Prehistoria
Idioma
  • Castellano
EAN
9789200080807
ISBN
978-92-0-008080-7
Páginas
270
Edición
1
Fecha publicación
01-01-1982
Número en la colección
6